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Foto: Activista negra afromexicana Aleida Violeta Vázquez Cisneros
Fotógrafo: Carlos Carbajal

Visibilización del feminicidio de afrodescendientes ¡Deuda pendiente del Estado mexicano!

Por: Marisol Alcocer Perulero [1]

El 25 de julio ha sido reclamado por mujeres afrocaribeñas, afrolatinas y de la diáspora para conmemorar a la mujer afrodescendiente. Aprovecho la ocasión para reflexionar la deuda pendiente que tiene el estado mexicano con las mujeres históricamente olvidadas, respecto a la violencia de género que culmina en asesinato: el feminicidio.

 

Frente a la discriminación por ser mujeres negras o morenas, algunas hemos apostamos por resignificar y reivindicar la herencia africana como apuesta política autodenominándonos afromexicanas. Ello acompañado de un profundo arraigo de nuestras comunidades:  en mi caso, sanmarqueña de la Costa Chica.

 

Las mujeres negras en México vivimos violencia desde el plano discursivo: “es fea porque está prieta”, cuando lo dicen de manera directa; o, implícitamente cuando mencionan “es bonita, porque es güera”. Pero la violencia no sólo supone rechazo, la hipersexualización[2] es otro elemento presente en frases que no faltan en cualquier video de música costeña como: “Me encanta como se mueve esta chava, está como quiere la morena sin duda es costeña”; “tiene buenas nalgas la morenita…” Esos estereotipos clasifican a las mujeres afrodescendientes como objetos sexuales, tanto por hombres dentro de sus comunidades como externos a éstas, que a su vez puede traer otras implicaciones como la violencia sexual invisibilizada[3].

 

Por si fuera poco, aún existe escaso conocimiento y sistematización de parte de las instituciones del estado, responsables de generar información confiable, respecto a la más extrema de las violencias: el asesinato de mujeres afrodescendientes en nuestro país sea homicidio o feminicidio[4]. Por ejemplo, los reportes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)[5], destacan que de enero a marzo fueron asesinadas 720 mujeres en México (12 al día); en mayo fueron víctimas de feminicidio 73 mujeres, y en junio 99, lo que ha significado un aumento de 26 asesinatos, y representa un aumento porcentual de 35.6 %. Uno de los retos es desagregar, entre otros elementos, por grupos étnicos e incluir a las mujeres afrodescendientes en la información generada.

 

El reconocimiento de la violencia extrema que culmina en homicidio y feminicidio en general ha sido una constante lucha emprendida por las organizaciones feministas interpelando al Estado.

Por su parte, las mujeres indígenas, han puesto en el centro de la discusión las particularidades contextuales, como lo muestra La Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (CONAMI), a partir de lo que han denominado Emergencia Comunitaria de Género.

 

Costa Chica, Guerrero, México

 

El ejemplo de Guerrero me sirve para visibilizar la falta de información en México.

 

Históricamente esta entidad ha sufrido altos grados de violencia contra mujeres que culmina en asesinatos. De esto han dado cuenta diversas investigaciones oficiales que señalan que Guerrero “[…] ocupó el primer lugar en 2006 y 2007, el tercero en 2008 y 2009, el segundo lugar en 2011 y 2012, y en 2013 subió al primer lugar, donde se mantuvo en 2014 y 2015, para caer al segundo en 2016” (SEGOB, INMUJERES, ONUMUJERES, 2017, 23-24). Si bien se trata de un esfuerzo crucial, al mostrar las características de los asesinatos de mujeres, visibilizar sus niveles y los distintos contextos en los que se presenta, no menciona las particularidades de las mujeres afromexicanas.

 

Lo anterior adquiere todo su alcance, si consideramos que Guerrero tiene el mayor porcentaje de población que se autodenomina afrodescendiente, 6.50 %, -e incluso 7.61 % si se considera a la población que “en parte se considera afrodescendiente”[6]. Además, hay que señalar que desde hace años se ha reconocido la existencia de asesinatos de mujeres en la Costa Chica, (Ojeda 2017; Alcocer 2012, 2017), región que concentra mayoritariamente a las comunidades afrodescendientes (CDI 2012)[7] sin embargo, la información disponible no ha sido suficiente para saber si las víctimas de feminicidio son afrodescendientes, pese a que vivan en estos territorios.

 

Las afrodescendientes no están

 

La invisibilización del feminicidio de afrodescendientes en Guerrero, se extiende a todo México. No sabemos donde asesinan a las mujeres afromexicanas, no sabemos quiénes las asesinan, pero lo más importante, no sabemos cómo evitarlo debido a la falta de datos confiables.

 

Para visibilizar a la mujer afrodescendiente, las Fiscalías o Procuradurías deben apegarse a sus reglamentos internos (modificarlos de ser necesario, para captar el grupo étnico de pertenencia de las víctimas de feminicidio y homicidio). El Protocolo de Investigación Ministerial, Pericial y Policial con Perspectiva de Género para el Delito de Feminicidio, debe hacer explícito a inclusión de las mujeres afromexicanas, para concretar el enfoque interseccional[8]; los Grupos de Trabajo de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres que se forman en las diferentes entidades deben exigir que los datos que le sean entregados incluyan mínimamente una clasificación adecuada, y en las recomendaciones incluir a las mujeres afrodescendientes.

Si las instituciones no reconocen las particularidades y contextos de violencias que viven las racializadas en México; será imposible que las violencias sean prevenidas, atendidas, erradicadas y sancionadas.

Hay una deuda histórica con las mujeres negras, afromexicanas.

 

El Estado mexicano tiene una deuda con las víctimas de feminicidio, y puede comenzar visibilizando a las mujeres afrodescendientes.

 

 


[1]Feminista-Costeña; politóloga por la Universidad Autónoma de Guerrero; Doctora por la FLACSO, México; colaboradora del Observatorio de Violencia contra las mujeres de Guerrero “Hannah Arendt”.

[2] Es decir que ellas “despiertan” el deseo sexual por las características corporales que se le atribuyen a las mujeres negras.

[3] Wade, Peter, Fernando Urrea, y Mara Viveros. Raza, etnicidad y sexualidades: ciudadanía y multiculturalismo en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008.

[4] De acuerdo con Jill Radford no todo asesinato de mujer es feminicidio, mientras no sea motivado por razones de género. Puede consultar el ya clásico libro de Diana Russell y Jill Radford, Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres. Distrito Federal: CEIICH-UNAM, 2006.

[5] Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), véase el reporte en:

https://www.gob.mx/sesnsp/articulos/sintesis-de-la-estadistica-de-incidencia-delictiva-mensual-reporte-al-mes-de-febrero?idiom=es

[6] Ver INEGI. Tabulados de la Encuesta Intercensal 2015

[7] Véase el informe final de la consulta para la identificación de comunidades afrodescendientes de México/ Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; coord. Liliana Garay Cartas. – México: CDI, 2012.

[8] Puede consultar el protocolo, el cual no incluye a las mujeres afrodescendientes:  https://www.gob.mx/fgr/documentos/protocolo-de-investigacion-ministerial-policial-y-pericial-con-perspectiva-de-genero-para-el-delito-de-feminicidio https://www.gob.mx/fgr/documentos/protocolo-de-investigacion-ministerial-policial-y-pericial-con-perspectiva-de-genero-para-el-delito-de-feminicidio