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Sostenibilidad y derechos humanos: una agenda empresarial para la crisis del COVID–19

Por: Renato Sotelo Torres [1]

La pandemia del COVID–19 ha desencadenado una crisis sanitaria sin precedentes. Según cifras actualizadas por la Universidad John Hopkins, más de 2 millones de personas alrededor del mundo han fallecido a causa de este virus (Johns Hopkins University of Medicine, 2021). Para la Organización Mundial de la Salud, los alarmantes niveles de propagación y gravedad del COVID–19 están condicionados por tres factores: capacidad de respuesta, recursos disponibles y determinación de las autoridades estatales en la toma de decisiones (Adhanom Ghebreyesus, 2020).

En ese contexto, resulta evidente que las empresas encaran un panorama desalentador. Al respecto, el Monitor de Comercio e Integración del Banco Interamericano de Desarrollo considera que “la conmoción sincronizada del sistema comercial global ha puesto de manifiesto costos y riesgos que no habían sido internalizados anteriormente y cuya gestión deberá cobrar prominencia en las estrategias empresariales” (Giordano et al., 2020, p. 48).

Según una iniciativa interagencial dirigida por la Organización Internacional del Trabajo, factores como “la rápida disminución de la actividad económica de los principales socios comerciales, la interrupción de las cadenas de valor mundiales, la caída de los precios de los productos básicos, el aumento de la aversión al riesgo de los inversores, la reducción de la demanda de mano de obra, especialmente en los sectores del turismo, la manufactura y el comercio minorista, y la caída de las remesas” (Organización Internacional del Trabajo et al., 2020) tendrán un impacto significativo en la actividad empresarial de América Latina y el Caribe.

De hecho, en México, diversos Estados han anunciado el otorgamiento de apoyos y estímulos fiscales al sector empresarial para afrontar la afectación económica que ha provocado la contingencia del COVID–19 (Deloitte, 2020). En el continente, países como Perú han aprovechado su fortaleza macroeconómica para proporcionar alivio a las empresas aquejadas por la crisis a través de subsidios a la planilla, operaciones de REPO y garantías crediticias (Díaz-Cassou et al., 2020).

No obstante, a pesar de las severas perspectivas que afronta el sector empresarial, ¿existen razones que sustenten una participación activa de las empresas en la crisis del COVID–19? ¿Las empresas poseen herramientas que les permitan sobreponerse al contexto adverso que les ha tocado sufrir? ¿Las empresas pueden impulsar un cambio positivo en el modo en el que habitualmente se han atendido las cuestiones de bienestar social y económico?

 

Responsabilidad Social Corporativa, sostenibilidad y derechos humanos

Las compañías poseen dos tipos de deberes: (i) por un lado, deben acatar todas las leyes vigentes para obtener y conservar su licencia legal para operar, y (ii) por otro lado, deben cumplir con las normas sociales, las cuales plasman las expectativas de la colectividad sobre la conducta empresarial (Ruggie, 2014, pp. 39–40 y 132–133). Por esta razón, no solo se consideran obligatorias las disposiciones legales vigentes en un determinado ordenamiento jurídico, sino también se estima que las normas sociales, basadas en principios éticos, vinculan a las empresas.

En ese sentido, para la Comisión Europea, ser socialmente responsable no implica únicamente cumplir las obligaciones jurídicas, sino también “aplicar, en estrecha colaboración con las partes interesadas, un proceso destinado a integrar las preocupaciones sociales, medioambientales y éticas, el respeto de los derechos humanos y las preocupaciones de los consumidores en sus operaciones empresariales y su estrategia básica, a fin de: (i) maximizar la creación de valor compartido para sus propietarios/accionistas y para las demás partes interesadas y la sociedad en sentido amplio; e (ii) identificar, prevenir y atenuar sus posibles consecuencias adversas” (Comisión de las Comunidades Europeas, 2011, p. 7).

De esta manera, aunque la Responsabilidad Social Corporativa es teleológicamente distinta a las obligaciones jurídicas en materia de derechos humanos que tienen que observar las empresas, ambas convergen en la creación de una “una conciencia y cultura social corporativa [y, a la vez de] un parámetro en torno a las obligaciones jurídicas que las empresas, transnacionales o locales, tienen en el ámbito de los derechos humanos” (Cantú Rivera, 2013, p. 331).

Desde estas coordenadas, es posible afirmar que la Responsabilidad Social Corporativa puede ser definida como una herramienta de gestión que no solo permite incluir los derechos humanos, que poseen una dimensión jurídica y otra moral [2] , como parámetros para delimitar el compromiso social que asume una empresa en su esfera de influencia, sino también legitimar la viabilidad de sus operaciones a través de la confianza depositada por los empleados, los proveedores, los inversionistas, la comunidad y el gobierno.

 

Las empresas utilizan la Responsabilidad Social Corporativa para encarar los impactos del COVID–19. Una revisión de la experiencia española

Recientemente, la Fundación Sociedad y Empresa Responsable y la auditora Deloitte han publicado un informe en el que se analizan alrededor de 375 iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa implementadas por las empresas españolas durante la crisis generada por el COVID–19. Según el referido informe, el 68% de las iniciativas que han sido objeto de estudio han tenido impacto en el bienestar social, centrándose en cuestiones como la salud o la educación. No obstante, la mayor parte de estos esfuerzos se han orientado principalmente a la compra de material sanitario destinado a centros de salud (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020).

Adicionalmente, las empresas implementaron medidas orientadas a la generación y difusión de conocimiento relativo al virus y su impacto (7%), el desarrollo de alianzas y redes de colaboración haciendo uso de su capacidad de influencia y desplegando campañas de comunicación y crowdfunding (5%), la visibilización del fenómeno solidario (4%) y la reconversión de la actividad económica de las empresas para dar respuesta a las necesidades surgidas en esta crisis sanitaria (2%) (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, pp. 13–14).

Aunque el/la lector(a) puede revisar cada una de las experiencias documentadas en el referido informe, a continuación se mencionan algunas de las iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa que las empresas, sin importar el sector económico en el que operan, han implementado en España durante la pandemia del COVID–19.

Respecto de la adquisición de material sanitario, la empresa farmacéutica AstraZeneca, que ha desarrollado junto a la Universidad de Oxford una vacuna contra el COVID–19, donó 400.000 mascarillas, además de intensificar esfuerzos para desarrollar nuevas pruebas de diagnóstico (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 25). Asimismo, Citigroup compró impresoras 3D y suministros para producir equipos sanitarios y apoyar a entidades que brindan ayuda a personas con discapacidad (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 27).

En el ámbito de las iniciativas de bienestar social, Santander movilizó cerca de 20 millones de euros de su mecenazgo en Educación a través de Santander Universidades para apoyar proyectos de colaboración, liderados por las universidades españolas y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que hagan frente a los desafíos sanitarios y educativos surgidos en la epidemia de COVID–19 (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 26).

Por su parte, en relación con la difusión de información sobre la pandemia, la empresa de comunicación Atrevia implementó la plataforma #AnálisisParaLaAcción con la finalidad de divulgar informes, entrevistas y opiniones relevantes que acerquen puntos de vista y clarifiquen las posibles medidas a tomar en medio de la incertidumbre provocada por el COVID–19 (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 26).

En cuanto a las campañas de comunicación y crowdfunding, así como de visibilización de las redes de solidaridad, Cruz Roja y el grupo de comunicación Atresmedia recaudaron más de 11 millones de euros, gracias a las donaciones y aportaciones de los particulares, destinados a atender a 1.376.348 personas en situación de vulnerabilidad (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 25).

Finalmente, en relación con la reconversión de la actividad económica, cabe resaltar que la empresa de grandes almacenes El Corte Inglés reconvirtió su taller de costura en Madrid para confeccionar mascarillas de protección (Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte, 2020, p. 29).

Así las cosas, la experiencia de las iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa implementadas en el tejido empresarial español demuestra que es posible generar un impacto positivo en el bienestar social y coadyuvar a los esfuerzos que el Estado realiza para afrontar la crisis generada por el COVID–19, pese al contexto adverso que atraviesan las empresas.

 

Palabras finales

Frente a un panorama incierto, las autoridades ensayan soluciones en un entorno cambiante que se reedita precipitadamente a causa de la contingencia sanitaria. Los impactos en la economía y la vida social advierten el modo en el que quedarán definidos los nuevos escenarios de normalidad. En ese difícil contexto, las empresas pueden jugar un rol importante en la reactivación económica, el bienestar social, la generación de conocimiento, entre otros aspectos. Teniendo en cuenta las experiencias antes mencionadas, la contingencia puede ser una oportunidad para calibrar las estrategias empresariales y lograr una mejoría notable en la calidad de vida de las personas.

Los líderes empresariales más eficientes en la crisis son aquellos que aseguran el manejo equilibrado del presente, mientras centran sus esfuerzos en llevar sus organizaciones hacia un futuro más prometedor (McNulty & Marcus, 2020). Por tanto, no basta gestionar la respuesta a la crisis generada por el COVID–19, sino liderarla en todos los escenarios. Este liderazgo debe incorporar indefectiblemente una estrategia que incluya la perspectiva de derechos humanos en la actividad empresarial.

En ese sentido, Naciones Unidas ha realizado un llamamiento a las empresas para adoptar tres medidas fundamentales: i) respetar las directrices del salud y seguridad y proporcionar un colchón económico para los trabajadores, entre otros medios, garantizando la seguridad de los trabajadores y el distanciamiento social y la seguridad de los sueldos de quienes teletrabajan; ii) prestar apoyo financiero y técnico a los gobiernos contribuyendo al Fondo de Respuesta a la COVID–19, y iii) reconvertir sus instalaciones y planes de actividades para centrarse en atender las necesidades de esta crisis” (Naciones Unidas, 2020, p. 7).

Por tanto, el compromiso de las empresas en la crisis generada por el COVID–19 no debe perder de vista aquel ideal que busca “dar al mercado un rostro humano”, como reclamó Kofi Annan, ex-secretario general de Naciones Unidas, durante el Foro Económico Mundial de Davos de 1999.

 

 

 


[1]Investigador pre–doctoral en el Programa de Estudios Avanzados en Derechos Humanos del Instituto de Derechos Humanos Gregorio Peces–Barba (Universidad Carlos III de Madrid). En Perú, ha laborado como abogado de la Dirección General de Derechos Humanos, secretario técnico del Tribunal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y asesor del Despacho Viceministerial de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia.

[2] Sobre los derechos humanos como punto de encuentro entre Derecho y moral, revisar, entre otros, los trabajos de Gregorio Peces–Barba (Peces-Barba Martínez, 2004), Carlos Santiago Nino (Nino, 1989), Thomas Nagel (Nagel, 2002) y Robert Alexy (Alexy, 2013).


Bibliografía

  • Adhanom Ghebreyesus, T. (2020, marzo 11). Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre la COVID-19. https://www.who.int/es/director-general/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—11-march-2020
  • Alexy, R. (2013). Derecho, moral y la existencia de los derechos humanos. Signos Filosóficos, 15(30), 153–171.
  • Cantú Rivera, H. (2013). Empresas y derechos humanos: ¿hacia una regulación jurídica efectiva, o el mantenimiento del status quo? Anuario Mexicano de Derecho Internacional, XIII, 313–354.
  • Comisión de las Comunidades Europeas. (2011). Estrategia renovada de la UE para 2011–2014 sobre la responsabilidad social de las empresas (COM/2011/68). Comisión de las Comunidades Europeas.
  • Deloitte. (2020). Apoyos y estímulos fiscales otorgados por Estados en respuesta al COVID-19 (Flash Fiscal Núm. 16/2020; Impuestos y Servicios Legales). Deloitte.
  • Díaz-Cassou, J., Deza, M. C., & Moreno, K. (2020). Perú: Desafíos del Desarrollo en el post COVID-19. Banco Interamericano de Desarrollo.
  • Fundación Sociedad y Empresa Responsable & Deloitte. (2020). Informe del impacto social de las empresas frente a la COVID-19.
  • Giordano, P., Campos, R., & Michalczewsky, K. (2020). Shock COVID-19: Un impulso para reforzar la resiliencia comercial tras la pandemia. Banco Interamericano de Desarrollo.
  • Johns Hopkins University of Medicine. (2021). COVID-19 Map. Johns Hopkins Coronavirus Resource Center. https://coronavirus.jhu.edu/map.html
  • McNulty, E. J., & Marcus, L. (2020, marzo 25). ¿Estás liderando la crisis… O gestionando la respuesta? Harvard Business Review. https://hbr.org/2020/03/are-you-leading-through-the-crisis-or-managing-the-response?language=es
  • Naciones Unidas. (2020). Responsabilidad compartida, solidaridad mundial: Responder ante las repercusiones socioeconómicas de la enfermedad por coronavirus de 2019. Naciones Unidas. https://unsdg.un.org/sites/default/files/2020-03/SG-Report-Socio-Economic-Impact-of-Covid19.pdf
  • Nagel, T. (2002). Concealment And Exposure And Other Essays. Oxford University Press.
  • Nino, C. S. (1989). Ética y derechos humanos. Un ensayo de fundamentación (2a ed.). Astrea.
  • Organización Internacional del Trabajo, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Grupo, & de Trabajo sobre la Cuestión de los Derechos Humanos y las Empresas Transnacionales y otras Empresas. (2020). Uniendo fuerzas en América Latina y el Caribe para ayudar a minimizar la crisis del Coronavirus (COVID-19) y fomentar empresas responsables y sostenibles. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/documents/statement/wcms_743066.pdf
  • Peces-Barba Martínez, G. (2004). Lecciones de Derechos Fundamentales. Dykinson.
  • Ruggie, J. G. (2014). ¿Solamente negocio? Multinacionales y Derechos Humanos. Icaria Editorial.