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¿QUÉ HACER COMO MADRES Y PADRES ANTE LA VIOLENCIA CIBERNÉTICA QUE SUFREN NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Por Mari Carmen Ramírez Gorostiza1

 

Mi hijastra mayor tiene 12 años, su papá y yo nos tomamos el tiempo de decidir y elegir, dentro de nuestras posibilidades, la mejor escuela para que ella iniciara la secundaria, con la esperanza de que reforzara los valores inculcados en casa y pusiera en práctica los principios aprendidos en su primera década de vida

Pocos meses después de iniciar la secundaria Mariana (como la llamaremos) llegaría a la casa llorando, pidiéndonos ayuda, al sentir que su mundo se le venía encima. Nos contó, que compañeros de su escuela la estaban amenazando con difundir un video en el que ella tocaba “inapropiadamente” de otro compañero.

Por si fuera poco, a cambio de no difundir el video le pidieron que se dejara “manosear” por todos ellos. Además, hicieron un grupo de WhatsApp que llamaron “Mariana es una zorra”, en la que se dedicaron a burlarse de ella, agredirla y criticarla.

Esta situación ha sido devastadora para Mariana, la ha afectado en su desempeño escolar, en su desarrollo, y de manera particular, es su bienestar psicoemocional. A pesar de contar con nuestro apoyo, a su corta edad, ella ha tenido que enfrentar agresiones de las cuáles no la pudimos proteger.

En el caso particular de Mariana, ella sufrió de sextorsión. Esta palabra tiene su origen en el inglés sextortion, esto es, una forma en la cual se chantajea a una persona por medio de una imagen de sí misma en algún contexto sexual, que ha compartido a través de Internet. La víctima es posteriormente obligada para producir pornografía u otras acciones. Por lo general, puede darse a cualquier edad, entre cualquier sexo y por cualquier medio de comunicación, sin embargo, suelen ser las niñas o mujeres adolescentes las víctimas más frecuentes.

Asimismo, este problema está directamente ligado con el acoso cibernético. De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (2017) del total de población de 12 a 59 años que usan internet, el 16.8% ha vivido alguna situación de acoso cibernético.

Asimismo, en México las y los adolescentes y jóvenes son la población más expuestas, ejemplo de ello, es que una de cada cinco personas usuarias de 12 a 29 años, señalaron haber vivido algún tipo de ciberacoso y las mujeres están más expuestas a sufrir dos tipos de situaciones: insinuaciones o propuestas sexuales con 30.8% declarado por ellas, contra 13.1% de los hombres; y recibir fotos o videos de contenido sexual con un 23.9% versus 14.7%.2

Lo sucedido con Mariana, me hizo reflexionar sobre los peligros que representa el uso de medios digitales y lo vulnerable que es nuestra privacidad, la de nuestras hijas e hijos ante estos. Ante este contexto, ¿Qué estamos haciendo como mamás y papás para protegerles de ser víctimas y victimarios? ¿Qué hacemos ante las amenazas que encontramos en redes sociales?

Para ayudar a evitar estas situaciones, que en muchos casos provocan trastornos mentales como ansiedad, depresión, baja autoestima y padecimientos que pueden incluso orillarles al suicidio3, investigaciones sugieren que además de hablar con las y los jóvenes de estos temas y de los riesgos a los que se exponen, las aconsejemos de la siguiente forma:

  1. Evitar que nuestras hijas e hijos tengan excesiva confianza con amistades online o que proporcionar imágenes íntimas;
  2. Reforzar la importancia de la privacidad y de los datos personales;
  3. Limitar y supervisar el uso de sus redes sociales;
  4. Mantener comunicación continua y constante con nuestros hijos e hijas, sobre todo en temas de sexualidad, y
  5. Como papás mantenernos informados de las nuevas redes sociales, así como de las tendencias que desarrollan entre jóvenes.

Aunado a lo anterior, el consejo más grande que yo daría y que me ha ayudado con Mariana a que recupere poco a poco su fuerza y ganas de regresar al colegio, es el de la comunicación abierta, sin juzgarla y el criarla desde la igualdad. El educar a nuestras hijos e hijas desde el inicio de sus vidas, libres de estereotipos y dueñas de su cuerpo y sexualidad, ayudará a verse entre sexos como iguales, dignos del mismo respeto.

Criar desde la desigualdad y reproducir estereotipos fomenta que sea “aceptable” o “normalizado” utilizar el sexo como herramienta de manipulación, a juzgar a las adolescentes por experimentar y vivir su sexualidad de manera informada y libre, sin darnos cuenta y sin aceptar que ese tipo de prejuicios las orillan a conocer sus cuerpos y vida sexual desde la ignorancia, desde los riesgos de embarazos no planeados y la enfermedad, así como a través de una clara desventaja con el sexo opuesto.

Para finalizar, invito a reflexionar sobre la importancia de educar desde la igualdad de género, la cual lucha por no convertir a las niñas en víctimas de su propia sexualidad y a niños en cosificadores de cuerpos; para no tener que señalar a nuestras hijas como víctimas y a nuestros hijos como victimarios, sino por el contrario como pares, que gozan sus derechos sexuales y reproductivos en un entorno seguro e igualitario.

 

1Licenciada en Derecho y maestra en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac. Asimismo, es doctoranda en Derechos Humanos por la UNED en Madrid, España. Laboró como Directora General Adjunta en La Comisión Nacional para prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Segob).

2Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2017, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, acceso el 21 de febrero de 2020, https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2019/EstSociodemo/MOCIBA-2017.pdf

3Ciberbullying puede llevar al suicidio, acceso el 20 de febrero de 2020, https://www.clikisalud.net/ciberbullying-puede-llevar-al-suicidio/.