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Nuestra protesta no es violencia; Exigimos medios de comunicación con Perspectiva de Género en México

A la sociedad en general:

El 16 de agosto, feministas de todo el país nos manifestamos en contra de las violencias sexuales que sufrimos las mujeres, muchas veces por parte de las autoridades encargadas de salvaguardar a la ciudadanía como el reciente caso de la violación a una menor de edad en la alcaldía Azcapotzalco.

La violencia de género se ha convertido en una crisis nacional. Datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (2019) estiman que el 56% del territorio mexicano tiene alerta de género y, de acuerdo a ONU Mujeres (2018), al menos 9 mujeres son asesinadas diariamente; por si fuera poco, aproximadamente el 70% de mujeres en México ha sufrido algún tipo de agresión sexual (ENDIREH, 2016).

A pesar de lo anterior, en la cobertura de la protesta, la mayoría de los medios de comunicación nacionales decidieron priorizar los daños materiales, así como la agresión de un hombre a otro hombre, omitiendo por completo la causa que originó esta ola de indignación.

Específicamente, la cobertura de estos medios tuvo las siguientes características:

  • Omitió el propósito de la marcha al enfocar tanto sus titulares como el contenido de las notas en los actos de vandalismo, minimizando el contexto de la protesta y las peticiones de las manifestantes.
  • Responsabilizó a las mujeres de todas las agresiones físicas emprendidas contra periodistas, otorgando más relevancia a este hecho que a la violencia sistemática contra las mujeres en el país.
  • Privilegió la idea de que el enojo de las mujeres es irracional y desubicado, cuando toda la evidencia apunta a que la violencia de género es un fenómeno sistemático, con raíces históricas y con sucesos cotidianos que la reproducen. Considerar que los daños materiales son mayores a los daños humanos y sociales, es también una forma de violencia.
  • Reprodujo la violencia en el discurso al deslegitimar las causas feministas mediante la valorización de las formas de protesta.

De acuerdo con el Kit de Recursos para un Periodismo Ético con el Género, “reportar y cubrir casos de violencia de género conlleva una responsabilidad adicional. Cualquier cosa que no sea romper el silencio que a menudo rodea los actos criminales de violación, agresión y feminicidio respalda el status quo que minimiza y excusa el impacto de la violencia y pone en peligro a las mujeres en todas partes” (WACC/IFJ, 2012).

Para solucionar esta crisis de violencia, es imperativo que los medios de comunicación reconozcan el rol crítico que desempeñan para acabar con la violencia de género, para lo cual las aquí firmantes los exhortamos a comprometerse a:

  1. Investigar y cubrir la problemática de las violencias machistas contra las mujeres de manera profunda y constante.
  2. Crear protocolos para reportar con perspectiva de género, lo cual incluye capacitar a las y los reporteros y editores en esta temática.
  3. Dar voz a las mujeres que viven y protestan contra las violencias, sin culpabilizar o cuestionar la actuación ni la veracidad de sus testimonios.
  4. Reportar todos los tipos de violencia que viven las mujeres, además de la física y la sexual.
  5. No depender solo de la información proporcionada por fuentes policiales o autoridades. Cuestionar a las autoridades sobre sus acciones para disminuir la incidencia y dar justicia a quienes han sido sujetas de violencia.
  6. No revelar los datos personales e identidad visual de las mujeres que han sufrido violencia, a menos que ellas claramente lo autoricen.
  7. Brindar información a las mujeres sobre dónde buscar ayuda.

Las protestas buscan recuperar el sentido último de las instituciones públicas: impartir justicia. Los medios tienen una responsabilidad clara en ayudar a romper con la normalización y el silencio que rodea las condiciones de violencia que viven las mujeres en nuestro país.

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