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Mundial femenino, más que ‘tetas y vaginas’

Aunque la más reciente versión del mundial femenino demostró que las mujeres avanzan en el camino para ganar el reconocimiento y el respeto por parte de los aficionados de este deporte, aún falta mucho por recorrer y cambiar las mentes de quienes aún consideran que las mujeres son solo tetas y vaginas o ‘princesas’ que no pueden patear un balón.

 

En cada uno de los 52 partidos realizados en la octava versión de la Copa Mundial Femenina FIFA 2019, las olas recorrieron los estadios, los aficionados gritaron, chiflaron, se emocionaron o sufrieron  al ver el balón acercarse al arco.

El número de espectadores a través de las diferentes plataformas televisivas y digitales rompió record, más de 58 mil millones de personas en todo el mundo siguieron las transmisiones y más de un millón estuvieron en las graderías de los estadios de Francia.

En el ambiente no se sintió diferencia alguna entre un partido de fútbol masculino y uno femenino. Las misma pasión y emociones de los aficionados, las mismas reglas en el juego, la misma dedicación y profesionalismo de las deportistas.

Los 146 goles marcados durante un mes demostraron que en el fútbol las mujeres son mucho más que tetas y vaginas. Quizás a ninguno de los espectadores le interesó ver las vibraciones de los senos de las jugadoras al correr, como quizás a ninguna mujer le interesa ver ‘los huevos’ de los jugadores moverse mientras juegan, contrario a lo que insinuó la portada de la revista Charlie Hebdo, al iniciar el mundial, con la imagen de un balón entrando a un genital y la frase “nos lo vamos a comer un mes”, como si en el mundial masculino nos comiéramos los penes.

Aunque la más reciente versión del mundial femenino demostró que las mujeres avanzan en el camino para ganar el reconocimiento y respeto por  parte de los aficionados, aún falta mucho por recorrer, no solo para lograr la igualdad salarial con los hombres que practican este deporte sino también en el cambio cultural de algunas personas que aún siguen estigmatizando el fútbol como un asunto masculino.

Prueba de ello son los ataques que surgieron en redes sociales tras el reclamo de igualdad que hizo a la FIFA Megan Rapinoe, la delantera estelar del equipo de Estados Unidos, ganador de la competencia:

‘La  igualdad salarial se consigue con igualdad de beneficios, no por tener dos tetas’, ‘hasta en el patio de un colegio de minusválidos se ve más nivel que en el mundial femenino’, ‘es ridículo exigir igualdad de salario cuando ellas no generan ni la mitad de las ganancias que la selección masculina’.

Comentarios como estos no solo ratifican que ‘la FIFA no muestra respeto hacia el fútbol de las mujeres’ como lo dijo Rapinoe, sino que estamos inmersos en una sociedad que aún le cuesta respetar las diferencias.

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