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Muchas lectoras, pocas autoras

Los datos del ISBN, hechos públicos por primera vez, muestran una gran desigualdad en el terreno de la creación literaria y el ensayo.

Los datos que el ISBN ha hecho públicos por primera vez, gracias a la creación del Observatorio de Género del Ministerio de Cultura, indican que las editoriales publican el doble de obras de hombres que de mujeres. En 2018 hubo 34.183 títulos de ellos y 17.801 de ellas. En el desglose por sexo y materias, los números muestran cómo los hombres publicaron 9.370 obras de “creación literaria” (desde novela a poesía) y las mujeres 5.227. En “infantil y juvenil” las mujeres son más: 2.743 frente a 2.304. Pero la diferencia se dispara en el capítulo de “ciencias sociales y humanidades” (ensayo), con 5.652 títulos de ellas y 13.289 títulos de ellos.

La escritora Aroa Moreno explica: “Antes, casi todos los libros que leía los había escrito un hombre. Ahora, necesito escuchar la voz de esa mitad que estuvo callada”. La autora de La hija del comunista (Caballo de Troya) apunta con ironía que ellos, ahora, publican el doble, pero “hace unos años era el triple”. Y acaba con un silogismo: “Si las mujeres no formaban parte de la vida pública, publicar no era lo suyo”.

Entre los datos facilitados por Cultura también se indica que en los oficios vinculados a los libros hay mayoría aplastante de trabajadoras. “Las mujeres editoras hacen un trabajo excepcional, aunque los directivos siguen siendo los hombres”, sostiene Montse Ayats. Presidenta de la Asociación de Editores en Lengua Catalana (AELLC), piensa que las cuotas contribuirían a cambiar una sociedad en la que los referentes son masculinos. “Las autoras no están ni en la escuela”, se lamenta. “El sector editorial debe trabajar mucho todavía por la igualdad y la visibilidad de las mujeres. Poco a poco se van incorporando, cada vez hay más manuscritos de mujeres en las editoriales, pero ha costado”, dice.

La directora editorial de Seix Barral, Elena Ramírez, explica que históricamente la presencia de la mujer en el sector editorial ha estado invisibilizada. “Una razón es que a las editoriales han llegado, hasta los últimos dos años, muchísimos menos manuscritos de mujeres. Pero la sociedad ha tomado conciencia y todos nos esforzamos en sacar a la luz el trabajo de mujeres excepcionales”, señala. En 2018, su sello (en Planeta) publicó 22 libros de escritoras y 31 de escritores.

“Son más lectoras”, dicen las encuestas de los informes de la Federación de Gremio de Editores (FGEE). La diferencia entre las que leen y los que leen es de casi 16 puntos porcentuales (ellas superan el 70% y ellos apenas llegan al 60%). La encuesta de Growth From Knowledge (GFK) revisa los hábitos lectores internacionales y demuestra que, en el mundo, hay más lectoras. En España las lectoras diarias son el 40% y ellos son el 25%. En Holanda, por ejemplo, ellas son el 30% y ellos el 14%. En Alemania la relación es de 31-19. Es decir, ellas sostienen la industria porque son más lectoras (compradoras).

Rectificar el sistema

Para Luis Solano, editor y dueño de Libros del Asteroide, cree que esa diferencia que marcan los datos del ISBN se debe a que “los hombres tienen más recursos económicos o menos responsabilidades familiares que les permiten dedicarse a escribir”. Su editorial ha publicado en los últimos 12 meses a nueve autoras y once autores. Este equilibrio se repite con los lógicos matices en los sellos de editores y editoras consultados. En el caso de Siruela, en 2018, se publicaron 16 mujeres y 15 hombres. Su directora editorial, Ofelia Grande, explica que contratan “sin ninguna consideración de género”.

Belén López, directora editorial de Planeta, ha publicado el año pasado 12 novelas escritas por hombres y 11 por mujeres. “No tengo la sensación de que exista esa diferencia”, comenta. “No creo que nunca en el pasado haya habido una mejor situación para que una mujer con talento pueda desarrollar una brillante carrera literaria”, añade López. En Destino se publicaron 10 autoras y 12 autores. Su director editorial Emili Rosales cree que “la presencia femenina es creciente y obedece tanto al talento y a la creatividad de las autoras como a la demanda de las y los lectores”. Piensa que es una tendencia que ha venido para quedarse.

Desde Impedimenta, Enrique Redel apunta que el desequilibrio existe, pero que en el campo “literario” no es “absoluto”. El “lector literario”, dice, “no suele distinguir entre autores y autoras”. En su catálogo las mujeres tienen más éxito (Penelope Fitzgerald, Tania Tibuleac, Mary McCarthy o Iris Murdoch) y en el último año han publicado a 14 mujeres y 10 hombres. Hace una semana, desde Periférica, Paca Flores y Julián Rodríguez, coincidían en cifras (ocho hombres y 11 mujeres) y planteamiento: “Creemos que hay un intento de equilibrar los números. Al menos ahora se reflexiona sobre este asunto. Hace no tanto parecía no interesar (a los hombres)”, aseguran.

“No tengo dudas de que las mujeres mandan menos manuscritos a las editoriales. Aunque queramos, aún no hemos abolido el patriarcado. A las mujeres se les ha enseñado a no tener autoridad en nada, y menos intelectual, a dudar de lo que hacen o son capaces de hacer”, sostiene la autora peruana Gabriela Wiener, que añade que es ahora cuando las mujeres han empezado a leerse entre ellas, gracias a la conciencia feminista.

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