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Guía para mostrar un compromiso positivo para la igualdad y la no violencia contra las mujeres

Por Jimena Vilchis y Daniela Malpica

En los últimos días los feminicidios y la violencia extrema que estamos viviendo las mujeres en México, ha movilizado a las mujeres a exigir un alto a la violencia y la desigualdad. Entre otras acciones, a través de diferentes medios de comunicación, se ha convocado a un paro nacional sin mujeres (#UnDíaSinNosotras) el próximo 9 de marzo, en el que las mujeres, adolescentes y niñas no realicen sus actividades remuneradas o no remuneradas.

Ante esta iniciativa, diversas instituciones gubernamentales, de educación y del sector privado han mostrado su “empatía” al movimiento a través de comunicados en los que han expresado su “apoyo” para que mujeres, adolescentes y niñas no tengan ninguna consecuencia de no asistir a la escuela o a su trabajo.

Esta respuesta, ha abierto un debate importante sobre la pertinencia de este aparente “apoyo” o “permiso”, ya que pareciera que las estructuras patriarcales siguen imponiéndose o invisibilizando la exigencia de igualdad de las mujeres y su libertad para movilizarse.

Ante este contexto, decidimos hacer un recuento de cinco puntos básicos que pueden servir de guía para mostrar un compromiso positivo para la igualdad y la no violencia contra las mujeres en las organizaciones, los gobiernos y las empresas:

1.   Contar con protocolos y mecanismos especializados para la atención del acoso y hostigamiento sexual, así como la de violencia de género dentro de la institución.
2.   Promover políticas de conciliación de vida laboral-personal (permisos personales, horarios flexibles, home office, estrategias de autocuidado, etc.).
3.   Capacitar al personal en materia de género y derechos humanos de las mujeres a fin de incorporar en su quehacer cotidiano esta perspectiva y visibilizar la desigualdad y barreras persistentes en sus instituciones.
4.   Crear espacios para el cuidado de hijas e hijos en la institución (guarderías, programas de mentorías para niñas y niños, espacios dignos de lactancia, entre otros).
5.   Promover las masculinidades y liderazgos no violentos a partir del reconocimiento de sus necesidades y realidades específicas basadas en la construcción social de las funciones de ambos sexos a través de campañas, programas y talleres que alienten a los hombres a tener un liderazgo acertivo y no violento, así como a participar activamente en la atención y apoyo de sus hijas e hijos.

Adicionalmente, las instituciones y empresas deben erradicar aquellas prácticas normalizadas que vulneran los derechos de las mujeres como lo son solicitar pruebas de embarazo para su contratación, condicionar la forma de vestimenta de las mujeres, otorgar un sueldo diferente a mujeres y a hombres ante el mismo trabajo por el simple hecho de ser mujeres, limitar los ascensos de las mujeres por tener hijas e hijos, así como múltiples situaciones de violencia sexual a la que se enfrentan como chistes machistas, comentarios misóginos, etc.

En resumen, más allá de la empatía se requieren acciones concretas de las instituciones y empresas para garantizar que relaciones laborales se desarrollen dentro de un clima de respeto y seguridad, tanto física como emocional.