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El teletrabajo cuestiona el modelo patriarcal de organización empresarial

Según el estudio Resistance in Teleworking. Tactics and Subjectivity in Female Teleworkers, el teletrabajo permite a las empleadas reclamar un espacio propio que les facilita el derecho a ser madres y a desarrollar de forma plena su carrera profesional. Los autores de esta investigación constatan que las teletrabajadoras despliegan, así, una serie de «microrresistencias» a un modelo de organización social y laboral que consideran «patriarcal». «Es la manera que tienen de subvertir y empezar a desmontar las dinámicas masculinas», como tener que hacer largas jornadas en la empresa, lo que les impide el desarrollo de un modelo de maternidad «justo y sostenible», así como una vida plena al margen de lo laboral, explica la autora y profesora de la UOC Ana Gálvez.

El estudio, realizado conjuntamente por Ana Gálvez y los profesores Francisco Tirado y José M. Manuel Alcaraz, ha desvelado una «crítica feroz al modelo masculino imperante en las organizaciones y al papel que el patriarcado les ha atribuido como principales responsables del ámbito doméstico-familiar», constatan las teletrabajadoras que han participado en la investigación.

El estudio, galardonado con el Best Critical Paper Award en el Annual Meeting of the Academy of Management 2018, ha analizado a 72 mujeres con cargas familiares que se han acogido al teletrabajo de forma libre. Se desarrolló en tres fases: la primera, en 2008; la segunda, en 2011, y la tercera, en 2015, que se prolonga hasta la actualidad.

Las TIC facilitan un modelo laboral paritario

Pero trabajar desde casa puede ser todo un riesgo que lleve a las mujeres a dar un paso atrás en su conquista de igualdad. «Corremos el riesgo de que las TIC se conviertan en un mecanismo más de reproducción de la diferenciación tradicional entre los roles de género y, por lo tanto, de profundización en la brecha que separa a hombres y mujeres en la cuestión de la conciliación», alerta Gálvez.

Eva Rimbau, profesora de recursos humanos de la UOC, confirma la posibilidad de que el uso de prácticas de trabajo flexibles perjudique el progreso profesional. «Esto ocurre, sobre todo, cuando los supervisores atribuyen el uso del trabajo flexible al interés del empleado o de la empleada por acomodar su vida personal y profesional. En cambio, si el supervisor piensa que el empleado usa el trabajo flexible para mejorar su productividad, entonces no hay efectos negativos sobre la carrera profesional», añade la experta. «Es probable que, dadas las creencias que prevalecen en nuestra sociedad, los supervisores tiendan a pensar que las mujeres usan el teletrabajo para conciliar y que los hombres lo usan para ser más productivos, lo que generaría menos recomendaciones de los supervisores para que se aumente el salario y se mejore la posición profesional de las teletrabajadoras».

Para evitar este posible escenario, Ana Gálvez insiste en la importancia de continuar trabajando entre todos en un modelo laboral paritario. «Las TIC en general, y el teletrabajo en particular, obligan a hacer nuevos aprendizajes y ofrecen la oportunidad de un nuevo modelo de organización laboral. Para que se produzcan estos cambios profundos en los ámbitos social y laboral es necesaria la colaboración entre personas, colectivos, Administraciones y poderes públicos y económicos».

«El problema de la conciliación no es una cuestión marginal o particular de las mujeres, sino un problema complejo que afecta a todo el conjunto social y a la organización de nuestra vida cotidiana», explica Gálvez. La respuesta a este conjunto de problemas no implica solo dimensiones tecnocráticas y de ajuste legal, sino que se relaciona directamente con el modelo de sociedad y el modelo de Estado de bienestar que se quiera construir.

El estudio también revela que una correcta integración laboral del teletrabajo consigue un mejor equilibrio entre la vida familiar, laboral y personal y, en consecuencia, un incremento de la calidad de vida del trabajador y una mayor productividad laboral. «Para que el teletrabajo funcione y pueda implantarse de forma eficiente en las organizaciones, se necesita una cultura organizacional que evalúe a sus trabajadores y trabajadoras por objetivos y que deposite en ellos y ellas la máxima confianza».

En España, uno de cada catorce empleados teletrabaja

Según el estudio Monitor Adecco de oportunidades y satisfacción en el empleo, uno de cada catorce empleados trabaja desde casa en España. Mientras que en 2005 se contabilizaron 808.000 personas que trabajaban desde su casa al menos de forma ocasional, la cifra actual es de 1,43 millones, el equivalente al 7,4 % del total de ocupados en España, cinco décimas más que un año atrás. Madrid es la comunidad con un mayor número de teletrabajadores, un 9,7 %, un punto y medio más que un año atrás. La siguen Andalucía (8,4 %) y la Comunidad Valenciana (8,1 %).

Sobre las diferencias de género, el estudio desarrollado por Eurofound en 2017 (Working Anytime, Anywhere: The Effects on the World of Work) concluye que a escala europea, en general, las mujeres tienden a hacer más teletrabajo desde casa que los hombres, mientras que los hombres hacen más trabajo móvil basado en las TIC. El informe apunta que, entre otras razones, esto puede explicarse por el hecho de que las mujeres utilizan el teletrabajo como una estrategia para la conciliación de la vida laboral y familiar.