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Día de la Tierra

Por: Alejandra Rodríguez Petrova.

¡Se expande una pandemia letal por todos los rincones de la Tierra: las personas!

No hay una especie cuya vida y actividad cotidiana resulte tan dañina y devastadora para los ecosistemas que la humanidad. Contaminamos con simplemente existir cada día:

La electricidad que enciende las luces de nuestras casas, nuestros refrigeradores y computadoras, generalmente se obtiene quemando carbón, emitiendo dióxido de carbono a la atmósfera, gas responsable del calentamiento global. Nuestros autos eléctricos, híbridos o de combustión con gas, gasolina o diésel emiten gas carbónico, sin excepción. Otra industria responsable de emitir grandes cantidades de CO2 es la de la producción de alimentos, en especial cárnicos bovinos y porcinos (carne de vacas y cerdos) para la cual, además, se talan bosques y se contaminan millones de litros de agua.

Otro ejemplo es el plástico. En estos tiempos complejos de coronavirus hemos consumido caretas, guantes de látex, tapabocas, botellas de gel desinfectante, así como las bolsitas en las que los envuelven y guardan. Todo esto sumado a nuestro consumo “natural” de plástico (bolsas de basura, productos de higiene personal, y botellas de agua entre otros), cada producto mencionado está hecho de derivados del petróleo, convertidos en plásticos, muy resistentes, tanto que desaparecerán de la Tierra en miles de años. Podemos concluir que, definitivamente, no es suficiente con dejar de usar popotes para generar un cambio.

Es posible continuar por días, repasando cada cosa que hacemos a diario y el impacto que tiene en el ambiente, pero basta con decir que nos acabamos los recursos de la hermosa Tierra a un ritmo insostenible, todas las personas lo sabemos, pero realmente no hacemos gran cosa. ¿Quién es responsable de arreglar esto?

En estos días, circulan muchas imágenes y videos en internet de animales que salen a las calles, juegan en los parques nacionales, brillan en las playas, juegan en las olas. ¿Será que, para ellos, la cuarentena que los ha mantenido escondidos, aterrados de esos seres que los amenazan, tuvo una pausa, cuando nos encerramos “en casa” a causa del COVID-19?

¿Será que celebran nuestra ausencia? Eso parece.

Tomemos consciencia del daño que causamos con nuestros hábitos de vida, movimiento y consumo, cada vez más invisibilizado en nuestras vidas urbanas “eco-friendly”, pero más demoledor. Aprovechemos los que podemos quedarnos en casa, para reflexionar cuántas cosas consumimos que no necesitamos, como ejemplo muy personal, llevo 30 días usando sólo un short, un pants y dos playeras.

Tal vez, todo eso que estamos dejando de consumir, desgraciadamente cambiará la vida de muchas personas e industrias tendrán que cerrar o adaptarse, pero también mejorará por un tiempo, la vida de la Tierra. Esperemos que la mejora se extienda más allá que el COVID-19.

¡Feliz día mamá Tierra!