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Artesanas indígenas actualizan diseños para mantenerse en el mercado

Artesanas de la comunidad náhuatl, Tlamacazapa, del estado de Guerrero, decidieron renovar sus tradicionales diseños de palma, con el fin de elaborar bolsas funcionales para distintas ocasiones, como maletas para portar computadoras, iPads, celulares, documentos, e incluso crean ornamentos con incrustraciones de joyería sobre su tejido de palma.

Las mujeres de Tlamacazapa, ubicada a 40 minutos del municipio de Taxco de Alarcón, relatan que desde los cinco y seis años de edad, sus padres les enseñaron a tejer la palma, ya que ese oficio es el sostén de las familias de la zona.

Por ello, con el fin de incrementar sus ventas, las artesanas decidieron innovar sus diseños para satisfacer a los clientes, quienes piden bolsas con diversos adornos o funciones, como flores, pompones multicolores, portafolios, portacelulares, bolsitas y portaretratos que pueden utilizarse también como recuerdos en las fiestas.

Sin embargo, Edmunda Gutiérrez, de 58 años, lamenta que cuando salen a vender sus piezas, a pesar de ser adquiridas con rapidez por gustar a los turistas, algunos clientes piden costos más baratos no acordes con el esfuerzo de su trabajo.

Dentro del ‘catálogo’ de su arte se encuentra la elaboración de tortilleros, cestos para ropa, bolsas para niñas, portacelulares, lapiceras, floreros, canastos para frutas, alhajeros, portafolios, etcétera, que son elaborados, además, con un toque innovador y personal.

Debido a la experiencia y facilidad para tejer la palma, las piezas grandes las pueden terminar en tres o cuatro días, como es el caso de un cesto para la ropa. Una pieza chica como una bolsa o una maleta para la computadora la concluyen en un día.

 

Sebastián Grogorio Moreno, coordinador de los artesanos de Tlamacazapa, refirió que al adquirir una bolsa de fibras de palma u otra artesanía, además de ser duradero, contribuye a no utilizar bolsas de plástico que afectan el medio ambiente, además de apoyar la economía de las mujeres de esta comunidad.

Sostuvo que las mujeres y hombres de la región, han logrado renovar su artesanía, pues de elaborar piezas “comunes” como el petate, el canasto para la tortilla, el canasto para el pan y el cesto para la ropa; ahora hasta “hacen incrustaciones de tejido de palma con metales alternativos como son la plata, oro o distintos materiales de ornato, que pueden convertirse en portaretratos, camas y otras piezas decorativas, de acuerdo a lo que pida el cliente”.

Recuerda apoyar a nuestros indígenas y valorar el trabajo que nace de sus manos.

Por Adriana Covarrubias.