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A mis compañeros de trabajo: Cuando las mamás salimos temprano NO es porque trabajamos menos

Porque al llegar a casa encontraremos mucha ropa que lavar, tareas que hacer, bebés que bañar, comida que hacer y juguetes que limpiar.

Y aunque las horas en la oficina también son un escaparate para todo eso que tenemos que hacer, muchas veces nos sentimos juzgadas por el simple hecho de ser mamás.

Las mamás no tenemos beneficios, tenemos una vida a nuestro cargo además de todos los compromisos y responsabilidades que ya teníamos antes de ser mamás. Trabajamos porque lo necesitamos, porque nuestra familia lo necesita.

Así que la próxima vez que digan que quieren ser papás para salir temprano, deberían pensar que después del trabajo nosotras no tenemos descanso, cuando pedimos vacaciones no significa dejar a los niños, cuando nos tomamos un día porque tenemos un bebé enfermo no quiere decir que estaremos acostadas sin hacer nada, porque hacemos mucho más que trabajar.

Nosotras no tenemos privilegios o beneficios sólo por ser mamás, incluso llegamos a sentirnos excluidas porque en lugar de quedarnos a platicar después de la oficina queremos correr a ver a nuestros bebés, porque tenemos las horas del día contadas para estar con ellos.
Eso me gustaría decirle a mis compañeros cada que veo sus caras cuando me voy de la oficina, una hora antes que ellos. Me gustaría decirles que cuando las mamás salimos temprano, no es por menos trabajo.

No sólo soy el puesto que tengo en la oficina, soy mamá, esposa, hermana, hija, ama de casa, vecina y cumplo con todos esos roles cada día de mi vida.

Las mamás no trabajamos menos por salir una hora antes o dos, o medio día, las mamás trabajamos más porque tenemos que demostrar que somos capaces de cumplir con ambas responsabilidades y porque tenemos que entregar los mismos proyectos en tiempos.

Cuando nació mi bebé todas las cosas en mi vida tomaron diferentes puestos en mi lista de prioridades, todo mundo entendió eso, menos ustedes, queridos compañeros.

Lo sé porque notaba sus miradas cuando estaba embarazada y me sentía cansada, cuando pedía permiso para ir a mis citas con el doctor y cuando pedí mis días de maternidad, todavía recuerdo los comentarios que escuche acerca de mis “largas vacaciones”. Cuando en realidad, no se imaginan lo que es parir y tener un recién nacido, además de la recuperación.

Las mamás trabajamos muchísimo, en casa y en la oficina. Y las horas que pasamos sentadas frente a una computadora las exprimimos lo más que podemos para poder terminar a tiempo.